Quienes hemos migrado nos preguntamos, ante los constantes ataques que el partido popular dirige a nuestro colectivo. ¿Qué es lo que buscan sus líderes y lideresas con estas descalificaciones? ¿Por qué han pasado de halagarnos y acompañarnos en nuestros actos culturales y fiestas a señalarnos como los delincuentes, los que atestamos la sanidad y la educación pública?
¿Cuál es la realidad?
Aluche, Carabanchel, Latina, Usera, Vallecas, San Blas, Moratalaz, Villaverde, Ciudad Lineal, Chamartín, Fuencarral, Lavapies Arganzuela etc. Se han convertido en nuestros barrios, y no por casualidad. Son barrios históricamente obreros como cada uno de los/as que hemos venido a aportar nuestra fuerza laboral en este país. Existen barrios en los que los nuevos vecinos somos el 23 % del total de la población, y representamos por aproximación de cifras, el 100% del crecimiento de la población total en los últimos 10 años. Sólo por poner un ejemplo, en Usera en el año 1996 éramos 113.706 de los cuales nuevos vecinos 1.333; hoy somos en Usera 140.062 de los cuales 33.020 nuevos vecinos, lo que representa que el total del crecimiento poblacional en el barrio Usera durante los últimos 10 años corresponde a los nuevos vecinos (datos en www.munimadrid.es/estadistica ).
Esta realidad representa una excepcional oportunidad para el crecimiento social, cultural, laboral de nuestros barrios, pero también un reto nuevo, un reto que se traduce en lograr la integración de los que estaban, con los que llegamos y de los que llegamos con los que estaban. Son costumbres, formas, lenguajes y estilos de vida diferentes y sobretodo somos mas, mas los que aportamos al crecimiento (las cotizaciones a la seguridad social, son un ejemplo) y mas los que demandamos servicios públicos de salud, educación etc. En consonancia con esta realidad, una política verdadera de integración debería asegurar que esta nueva demandad en servicios públicos fuera satisfecha, ya que de nos ser así generaría competencia por el acceso, entre los vecinos que ya estaban y los que llegan.
Un ejemplo nos ayudaría a entender un poco más la realidad. Si soy un vecino madrileño de toda la vida y busco plaza para mi hijo en la guardería pública de mi barrio, debería tener la misma oportunidad de esa plaza que la que tiene el hijo de mi vecino que acaba de llegar. De igual forma, si yo soy un nuevo vecino y quiero buscar una plaza para el colegio de mi hijo, debería tener la misma oportunidad que la que tiene el hijo de mi vecino madrileño de toda la vida. De no existir esa plaza se generaría un conflicto, se generaría competencia por el acceso a un servicio público. La acción responsable del gobierno de una comunidad, sería la de invertir en la educación pública, para que todo ciudadano tenga acceso a las plazas y los programas.
La inversión en lo público en la comunidad de Madrid
El conflicto
¿A quién beneficia?
El discurso de confrontación de la derecha
El fenómeno Lepen
El cinismo de la comunidad de Madrid en sus políticas de integración
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Aluche, Carabanchel, Latina, Usera, Vallecas, San Blas, Moratalaz, Villaverde, Ciudad Lineal, Chamartín, Fuencarral, Lavapies Arganzuela etc. Se han convertido en nuestros barrios, y no por casualidad. Son barrios históricamente obreros como cada uno de los/as que hemos venido a aportar nuestra fuerza laboral en este país. Existen barrios en los que los nuevos vecinos somos el 23 % del total de la población, y representamos por aproximación de cifras, el 100% del crecimiento de la población total en los últimos 10 años. Sólo por poner un ejemplo, en Usera en el año 1996 éramos 113.706 de los cuales nuevos vecinos 1.333; hoy somos en Usera 140.062 de los cuales 33.020 nuevos vecinos, lo que representa que el total del crecimiento poblacional en el barrio Usera durante los últimos 10 años corresponde a los nuevos vecinos (datos en www.munimadrid.es/estadistica ).
Esta realidad representa una excepcional oportunidad para el crecimiento social, cultural, laboral de nuestros barrios, pero también un reto nuevo, un reto que se traduce en lograr la integración de los que estaban, con los que llegamos y de los que llegamos con los que estaban. Son costumbres, formas, lenguajes y estilos de vida diferentes y sobretodo somos mas, mas los que aportamos al crecimiento (las cotizaciones a la seguridad social, son un ejemplo) y mas los que demandamos servicios públicos de salud, educación etc. En consonancia con esta realidad, una política verdadera de integración debería asegurar que esta nueva demandad en servicios públicos fuera satisfecha, ya que de nos ser así generaría competencia por el acceso, entre los vecinos que ya estaban y los que llegan.
Un ejemplo nos ayudaría a entender un poco más la realidad. Si soy un vecino madrileño de toda la vida y busco plaza para mi hijo en la guardería pública de mi barrio, debería tener la misma oportunidad de esa plaza que la que tiene el hijo de mi vecino que acaba de llegar. De igual forma, si yo soy un nuevo vecino y quiero buscar una plaza para el colegio de mi hijo, debería tener la misma oportunidad que la que tiene el hijo de mi vecino madrileño de toda la vida. De no existir esa plaza se generaría un conflicto, se generaría competencia por el acceso a un servicio público. La acción responsable del gobierno de una comunidad, sería la de invertir en la educación pública, para que todo ciudadano tenga acceso a las plazas y los programas.
La inversión en lo público en la comunidad de Madrid
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